CAPITULO UNO
SIENDO GUIADOS POR EL ESPIRITU SANTO
Nosotros debemos tomar el mensaje de Cristo para nuestras calles y permitir
que el Espíritu Santo tome nuestras manos, pies
y voces para este mundo. El Espíritu Santo quiere
usarnos para compartir las Buenas Nuevas. Así como estudiamos
cómo testificar con eficacia, podemos a prender juntos
haciéndolo. Yo todavía estoy aprendiendo como
testificar por el Espíritu Santo cada vez que lo hago
en la calle compartiendo el mensaje con otros. A medida que
usted aprenda más sobre el evangelismo, permitirá
que el Espíritu Santo sea más real en usted que
su mejor amigo. Permita que ser testigo de Cristo se convierta
en su modo de vida. Muchos darán más testimonio
con un equipo de gente en las calles que jamás lo hayan
hecho solos en otro tiempo por su cuenta. Recuerde que Dios
quiere que aprovechemos cada oportunidad para dar testimonio
de Cristo. Escuchemos al Espíritu Santo y permitámosle
que fluya en nosotros y nos guíe en nuestro testimonio.
Nosotros debemos ser sensibles al Espíritu Santo y tomar
la urgencia que el nos transmitirá. El nos dice que la
mies es mucha, el tiempo es corto y los obreros son pocos. Nosotros
debemos comenzar a testificar en las calles y salir puerta por
puerta en las ciudades dónde vivimos.
Romanos 13
11 “y esto, conociendo el
tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque
ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación
que cuando creímos”.
12 “La noche
está avanzada, y se acerca el día. Desechemos,
pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas
de la luz”
Este versículo es a menudo llamado “el
amanecer de un Nuevo día. Yo me pregunto si el tiempo
en este reloj celestial vuelve ahora mismo dos minutos hasta
medianoche. Yo creo que estamos a minutos de ese mundo a medida
que lo conocemos. El Señor nos advierte que ese día
vendrá pronto y se terminará la oportunidad. Es
tan importante que nos demos cuenta que muchos no verán
la salida del sol mañana, porque nuestra vida es como
vapor, y habrá muchos que mañana se encontrarán
con la muerte. Mi llamado para evangelizar en las calles comenzó
cuando me di cuenta que muchos que no han recibido a Cristo
Jesús como Señor arderán en el infierno.
Aunque Jesús murió en la cruz por todos, hay muchos
que nunca han oído el evangelio y muchos no han tenido
la oportunidad de recibir a Cristo. Nosotros debemos ser capaces
de compartir el mensaje del evangelio con este mundo perdido
y hacerlo pronto. . ¿Esta usted hoy preparado para
salir a la calle y evangelizar puerta a puerta?¿Esta
usted listo para responder a esta pregunta?
1º Pedro 3
15 “Sino santificad a Dios
el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados
para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo
el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.
El Señor estableció el camino para
que todos y cada uno tenga la oportunidad de recibir a Cristo.
Esta es la palabra que cambiará los corazones si la semilla
del evangelio se siembra en sus vidas. He podido ver muchas
veces a las personas cambiar cuando la Palabra de Dios se sembró
en sus corazones.
2º Pedro 1
11 “Por que de esta manera
os será otorgada amplia y generosa entrada en el
reino eterno de nuestro >Señor y Salvador Jesucristo”
Salmos 119
130 ”La exposición
de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”.
Cuántos de ustedes quieren animarse a
ir más lejos y ser intrépidos y animarse
a compartir el evangelio con otros . Yo los desafío
a que comiencen un ministerio de evangelismo en las calles y
aprendan a dar testimonio de lo que Cristo hizo en sus
vidas. Nosotros debemos aprender cómo ser guiados por
el Espíritu Santo. Nuestro testimonio será más
efectivo si nosotros somos guiados por El. Únicamente
el Señor conoce los corazones de los hombres. El Señor
nos dará las mejores oportunidades para compartir su
Palabra con los perdidos. Permita que Dios lo guíe
cada vez que salga con un equipo para evangelizar en la calle.
Yo comparto que siempre saldremos a encontrarnos con las personas
que Dios ha preparado para recibirnos. Y a menudo, tenemos muchos
frutos de personas que deciden aceptar a Cristo. Cuando somos
guiados por el Espíritu Santo hacemos las cosas con gozo.
Y me emociono cada vez que una persona decide aceptar a Cristo.
Abajo tenemos algunos ejemplos del Señor
guiándome a las almas perdidas. Esas experiencias han
sido maravillosas experiencias. Las palabras son limitadas para
describir lo que ha significado que esas personas aceptaran
a Cristo. Yo espero que esas historias puedan motivarlo
para que usted bajo la guía del Espíritu Santo
haga lo mismo. Nosotros compartimos estas historias como
un testimonio del poder y de la gracia de Dios en la salvación
de las almas, para animarlo. Nos damos cuenta que nada
podemos hacer sin la ayuda del Señor. Esto nos
hace ver que nuestro testimonio no depende de nuestras habilidades.
Nosotros esperamos que usted pueda ver que Dios se está
moviendo por todo lugar y en los corazones de muchos.
Estas historias describen solamente algunas de las muchas
experiencias que tenemos de nuestro trabajo en las calles.
Llamado a ir al Parque
Una tarde cuando yo estudiaba la Biblia,
me pareció que Dios me llamaba a ir a la plaza de mi
barrio. Yo no respondí al primer llamado y continué
estudiando en mi cuarto. El Señor me llamó por
segunda vez, entonces yo respondí inmediatamente y fui.
Conduje hasta el parque de la ciudad y observe que solamente
había un solo vehículo estacionado. Eran casi
las 9:30 hs. de la noche y el parque estaba muy tranquilo.
Yo camine hasta uno de los bancos y me senté. A medida
que iba a sentarme observé que en el auto había
un hombre y una mujer abrazándose. Yo me senté
y no pude verlos más, pero comencé a orar por
ellos. Al poco tiempo ellos bajaron del auto y comenzaron a
caminar hacia mi, pero con la intención de pasar de largo.
Yo le dije algo para iniciar una conversación, y el hombre
se detuvo para hablar conmigo. Yo me acerque hacia ellos y me
presente. Y les conté que Dios me había guiado
al Parque. El se sintió emocionado por saber que
Dios hacía eso y que alguien era obediente a Dios en
este tiempo. Yo oré por ellos y ellos lo agradecieron.
También aceptaron a Cristo y pude regalarles una Biblia
El hombre y la mujer, ambos tenían sus propias familias
y esa noche habían decidido cometer adulterio. Dios intervino
en la vida de esas personas para evitar el pecado y sus consecuencias
y fueron tocados por su gracia.. Yo los alenté a seguir
a Cristo a cualquier costo y a hacer las cosas correctas.
Nos despedimos, y el hombre antes de volver a
su auto me dijo: "Quiero agradecerle mucho por haber venido
al Parque esta noche y hablarnos, para mí ha significado
mucho. Muchas gracias”
Irónicamente, yo estaba trabajando en
un libro titulado: “El cronómetro espiritual
de Dios”. Cuando Dios me llamó al Parque esa noche.,
fue una maravillosa experiencia en Su tiempo y pude ver como
Dios me permitió alcanzar esas vidas con el evangelio.
Isaías 12
3 ”Sacaréis con gozo
aguas de las Fuentes de la salvación”.
Ve a un callejón en Sallisaw en Oklahoma
a 30 millas de dónde yo vivo.
Un gozoso fin de semana que yo nunca
podré olvidar fue un Sábado a la tarde, que el
Espíritu Santo me guío a ir a otra localidad a
más de 30 millas de dónde yo vivo. A un callejón
en Sallisaw, Oklahoma,. Cuando yo llegué a ese callejón,
un hombre joven caminó hacía mi. Yo le dije: ,
"El Señor oyó tu oración esta mañana
y yo estoy aquí para hablar contigo". Vino
una profunda convicción del Espíritu Santo y este
hombre fue tocado para oír la Palabra de Dios y entregar
su corazón a Cristo.
Muchos buscan señales y milagros en campañas
y pierden la oportunidad de ver el acto más poderoso
del Espíritu Santo salvando las vidas en la misma calle
dónde viven. Si tan sólo siguiéramos la
guía del Espíritu Santo y fuésemos siervos
de nuestro Señor Jesucristo.
Un chofer de camiones me guió hasta
mi pueblo.
Una tarde estábamos viajando de regreso
después de haber visitado a un amigo que estaba enfermo,
quien vivía al sur de Fort Smith, Arkansas. Mi familia
y yo estábamos acompañados por una amiga que también
era una evangelista y compañera de oración. Cuando
volvíamos a casa ella vio a un hombre en un camión
cargado. Cuando lo vimos, nosotros sentimos de orar por él.
Inmediatamente le preguntamos al Espíritu Santo si algunos
de nosotros debíamos ir para hablarle de la salvación
y guiarlo a los pies de Cristo. Ella continuó en oración
y de repente observamos que el camionero se estacionó.
Nosotros seguimos hasta un hotel, y dejamos de
lado el hecho de ser evangelistas, y continuamos conversando
por un rato más. Salimos del hotel y volvíamos
para nuestra casa, y para nuestro asombro, nos encontramos de
nuevo al camión yendo en la misma dirección que
nosotros, rumbo a Arkansas River bridge. Una vez más,
oramos por su alma, y nos dimos cuenta que íbamos en
la misma dirección. Yo le dije a mi familia: "Si
él dobla hacia el norte, yo lo quiero seguir hasta dónde
se pare, y testificarle de Cristo". Nosotros comentábamos
sobre la posibilidad de que Dios haya hecho paralelos nuestros
viajes. Nosotros estuvimos de acuerdo en que algo estaba
sucediendo. El camión continuaba su marcha hasta
que se estacionó en un almacén a pocas cuadras
de mi casa. Yo hablé con mi familia y regresé
rápidamente. El todavía estaba en el estacionamiento
sentado en su camión. Yo salí de mi auto y fui
hacia el estacionamiento y me acerqué a él.
Al principio parecía renuente a bajar el vidrio de su
ventana y hablar conmigo. Le dije que quería hablar con
él. Finalmente aceptó y bajó
su vidrio. Me presenté a él, y le pregunté
si no creía que Dios mismo estaba queriendo tratar con
él. El me preguntó, cómo yo lo sabía.
"¿Usted recuerda que se estacionó en un parque
cuando venía para Fort Smith?" El contestó:
“Si, yo me acuerdo de un vehículo que se estacionó
y algunas personas en su interior me miraron. Creo que eran
ustedes,. Yo pensé que mi bocina los había molestado".
Yo le dije que cuando lo vimos nos pusimos a orar por él.
Eran dos minutos antes de la medianoche y estábamos en
mi pueblo. Yo le pregunté si él pensaba que Dios
había arreglado todo esto. El me dijo que pensaba que
Dios estaba haciendo algo. Y confesó que había
estado cinco años en la cárcel y que era un ex
convicto y que recientemente había sido liberado. Y me
dijo que no se sentía digno de lo que Dios pudiera estar
haciendo por él. Yo le aseguré que Dios lo amaba
y que quería cuidarlo. Y que si no fuera así yo
no tendría por qué estar hablando con él
en medio de una noche tan fría. Lo invité a aceptar
a Jesucristo como su Salvador y le expliqué las Escrituras.
El entregó su vida a Cristo y me contó sobre su
maravillosa familia y su deseo de volver a su casa. El dijo:
"Yo estaba perdido, pero ahora sé lo que tengo que
hacer". Yo oré para que tuviera un viaje seguro
de regreso a los suyos.
Yo estaba muy emocionado por lo que Dios me permitió
hacer. Aunque yo podía testificar de esto, no podía
creer lo que estaba aconteciendo. Yo no podía entender
todavía como todo esto había sucedido. Yo sólo
sé que pude ver la mano de Dios sobre la vida de ese
hombre y cuánto Dios lo amaba. Todo lo que pude hacer
para Dios esa noche, fue valioso para ver a ese hombre entregándose
a Cristo.
Así como Dios me mandó a hablarle
a ese hombre, me preguntaba a cuántos el Señor
le habrá pedido que le testificaran de su amor en los
490 millas de su viaje desde Houston, Texas hasta Fort Smith,
Arkansas. El había salido temprano esa mañana
de Houston para hacer una entrega en Missouri.
A cuántas personas Dios le habrá
pedido para que le hablaran a ese hombre. Ninguno respondió
para hablarle mientras este hombre paraba por comida o descanso.
Solamente Dios lo sabe.
Conduciendo hacia el Parque
Yo estaba conduciendo hacia la Universidad, para tomar mi clase cuando cruzando el Parque en Fort Smith me pareció que
me hablaba el Espíritu Santo. Fue por unos pocos minutos
antes de que la clase comenzara y El me guió a cruzar
la calle hacia la iglesia. A medida que caminaba iba orando
y cuando atravesé todo el Parque fui hacía
la cancha de Básquet donde estaba un hombre con su hijo.
Yo comencé a hablar con este hombre e
inmediatamente descubrí que este hombre no sabía
nada de Dios. Era una persona buena, pero nunca había
recibido a Cristo como su Salvador personal. El confesó
que por mucho tiempo había pensado que tenía que
hacer una decisión por Cristo. Entonces le dije que:
“Este era el día que podía orar para recibir
a Cristo”. Que justamente era eso lo que Dios quería
que hiciera. Porque El preparó este momento y este encuentro
en el Parque y también sus corazones para este propósito.
Y que yo estaba muy agradecido que Dios me permitiera cosechar
almas para Su reino en esta área.
Siempre el testimonio efectivo es la respuesta
de horas y horas de
oración de alguien que ama las almas
La convicción era muy fuerte sobre mí y yo supe
que ese día iba a ser un buen día para testificar
mientras iba de camino a la iglesia a enseñar a otros
sobre el evangelismo.
Hagamos lo que Dios quiere que hagamos y seamos
de esa manera Sus manos y Sus pies en este mundo. El tiempo
es corto y los obreros son pocos.
Universidad de la calle
Lección uno
Discusión en grupo
- Mencione las diferentes formas que tiene de
compartir el evangelio con otros.
- Mencione algunas oportunidades que usted
ha tenido de compartir el evangelio con otros, con los cuales
no se sintió con confianza o seguro para guiarlos a
Cristo.
- Describa cómo el Espíritu Santo
le habla. Comparta las diferentes formas que El le habla a
la gente.
Estudio Bíblico
- Investigue en las Escrituras y encuentre referencias
en el Nuevo Testamento que describan la guía del Espíritu
Santo en una vida.
Hechos 21:4, Hechos 8:29, Hechos 16:6, Hechos 10:19-20
- Estudie la vida de testimonio de Jesús
por medio de su conversación en los Evangelios.
Mateo 16:13-15, Juan 14:1-12, Mateo 5:1-12, Mateo 23:37-39,
Juan 6:28-65, Lucas 7:39-50, Mateo 13:1-52
Tareas
- Ore y pídale al Espíritu Santo
que ponga el corazón de Dios en usted por los perdidos
y lo guíe en una vida de testimonio.
Invierta más tiempo de oración
por los pedidos de su comunidad.