Capítulo
Once
Personas
y Lugares
Encontrar a alguien para testificarle de Cristo
no es problema, ya que por todas partes hay gente perdida. En
cualquier parte, para testificar, es lo mismo. El Espíritu
Santo trae convicción de pecado y las personas aceptan
a Cristo. Ore y vea dónde usted debe dar testimonio.
Yo le recomendaría que usted intente varios tipos de
lugares. Plazas, escuelas, casas, edificios, centros comerciales,
restaurantes, y todo tipo de lugar es excelente para testificar.
Usted puede ser sorprendido por mucha gente en esos lugares
que quiere aceptar a Cristo.
Una manera excelente de hacer que usted se sienta
cómodo testificando en ciertas áreas, es visitarlas
anteriormente. Recórralas en oración, a medida
que las visita. Yo invierto mucho tiempo en auto y caminando
por esas áreas pobres, hasta que las conozco y me siento
cómodo. A veces, cambio mi ruta para pasar varias
veces por una zona, hasta que se torna familiar. El Señor
me guío a hacer esto, y he podido notar que ha sido de
mucha ayuda para mi. A medida que usted conduce y camina por
esas áreas, observará muchas necesidades y orará
por ellas. Ore por aquellos que todavía no pueden orar
por sí mismos. Pray for those that may not know
how to pray for themselves. Haga familiar los
lugares desconocidos.
Evangelización puerta a puerta
A veces salgo con más gente de la que
entreno a hacer evangelismo puerta a puerta en los lugares donde
están ubicadas las iglesias que me invitan. El evangelismo
puerta a puerta es una de las más difíciles formas
de evangelizar. No obstante, produce decisiones por Cristo,
a la par que la iglesia es conocida en la comunidad. Asegúrese
de que no sea mucha gente la que vaya a golpear una sola puerta.
Distribúyanse para ir en varios grupos y combinen
la hora y el lugar para encontrarse al finalizar. Algunas puertas
tal vez no se abran cuando usted golpee, y otros a lo mejor
se sienten molestos por su llegada a sus casas, porque interrumpe
su intimidad. Esta es una pequeña molestia, al testificar
puerta por puerta. No obstante, yo recomiendo que usted aprenda
a dar testimonio puerta a puerta. Usted verá almas que
se salvan y familias enteras venir a Cristo, que de otra manera,
nunca vendrían a la iglesia. También, asegúrese
y recuerde de guiar a las personas al Bautismo e invítelos
a asistir a la iglesia.
Usted también podrá, hablar con
muchos cristianos, a medida que conozca el vecindario puerta
por puerta. Trate de no influenciarlos para que dejen sus iglesia
para ir a la suya, a menos que ya no se estén congregando
en ninguna. Nuestro principal esfuerza debe ser ganar gente
nueva y no sacar miembros de otras iglesias. Yo solamente quiero
ver a las personas, involucradas en las iglesia, a las cuales
Dios las llama. Esto es mucho más importante, que las
personas asistan a cualquier iglesia. Este tipo de respeto y
unidad con otras iglesias, produce un beneficio espiritual para
toda la comunidad que usted está evangelizando. Muy a
menudo, algunas personas critican a algunas iglesias, y los
que están testificando, en vez de ayudar a la reconciliación
se unen a la crítica para después invitarlos a
visitar sus propias iglesias. No pierda su enfoque en los perdidos
y en los que no asisten a ninguna iglesia. Esté seguro
y mantenga un informe detallado de las casas visitadas y lo
que aprendió de sus visitas. Usted podrá usar
ese informe para volver a visitar en el barrio a las personas
que aceptaron a Cristo.
Una tarde, nosotros estábamos visitando
puerta a puerta en una ciudad, cuando vimos a un hombre Laosiano
en su patio regando su césped. Algunos de nosotros nos
acercamos a él, y comenzamos a hablar. Nosotros
estábamos tan agradecidos a Dios, que él podía
entender Inglés. El estaba profundamente influenciado
por las religiones orientales y no entendía nada de lo
que le estábamos diciendo. De repente, vi a un viejo
perro que estaba cruzando la calle, y le pregunte: "usted
ve aquel perro? Si un auto lo pisa, morirá para siempre.
No obstante, si usted corre y lo agarra a tiempo, tal vez no
sea el fin de su vida. Nosotros fuimos creados para vivir siempre.
El hombre respondió: "¡Yo lo sabía,
yo lo sabía que éramos más que los perros.
Yo lo sabía, yo lo sabía!”.
Yo fui a explicarle que Dios había escrito
un libro llamado “la Biblia” y de repente,
el la tomó de mi mano y comenzó a leer. El se
sentó y comenzó a leer los versículos que
yo le había mostrado antes. Por primera vez en su vida,
el había encontrado lo que estaba buscando. El encontró
esperanza. Ese día, en su mismo patio, nosotros lo guiamos
a Cristo. Yo estaba muy emocionado por ver su expresión,
cuando le dije que él viviría para siempre en
un lugar llamado cielo.
Nosotros seguimos testificando en esa calle puerta
por puerta, y contactamos a muchas personas. Nosotros
testificamos por varias horas y después al volver a la
iglesia, decidimos pasar de nuevo por la casa de este hombre.
El todavía. estaba sentado en su patio leyendo su nueva
Biblia. Podemos ver, cómo Dios, a veces, trabaja profundamente
en algunas personas. Y no fue que nuestro día de testimonio,
haya sido dinámico o especial, sino que la verdad básica
del evangelio fue compartida, y Dios habló al corazón
e hizo que esta persona escuchara con atención. El pudo
encontrar esperanza y una oportunidad de leer las palabras de
Su Creador y conocer qué clase de vida podía vivir
en proponía Cristo.
Restaurante de Comida Rápida
Testificar en una restaurante de comida rápida,
puede ser emocionante y explosivo. Cuando testificamos en restaurantes,
podemos ver a dos o más personas aceptar a Cristo al
mismo tiempo. Usted necesita ser amable, evitar todo tipo de
debate e insistencia. Si usted es insistente o molesta a la
gente, lo pueden insultar o hacer que lo echen. Es conveniente
comprar algo antes de comenzar a testificar. Como clientes,
nosotros tenemos derecho de estar allí. Mucha gente,
tiene más interes en los materiales que le damos, como
panfletos o stikers, que conocer a Cristo. No importa,
es el comienzo para que hablemos de Cristo y esta es la atmósfera
apropiada para compartir el evangelio. La atmósfera estará
llena de testimonio por Cristo, y usted verá a
Dios moverse con poder. Nosotros hemos visto en restaurantes,
a muchas personas encontrar a Cristo en segundos. Yo espero
que a usted le guste el ejemplo siguiente, que surgió
cuando estábamos testificando en un restaurante en California,
como parte práctica de una clase que estaba dictando
allí.
Fuí a una hermosa iglesia en Nipoma, California
para enseñar a un grupo de dos diferentes iglesias a
testificar en las calles. A medida que me acercaba a la plataforma
para hablar, y buscaba el púlpito, me di cuenta que no
era cómodo. Yo preferí bajar de la plataforma,
y le dije a la gente, que la alfombra sería la calle
para mi. Para que vea, yo a veces me siento más cómodo
en las calles que en las iglesias. Yo a veces, estoy más
en las calles que en mi propia iglesia. Una vez, más,
yo compartí mi corazón con ellos. Y pudo ver una
vez más, como las personas estaban emocionadas y algunos
derramaban lágrimas al escucharme. Eran lágrimas
sinceras que salían del corazón. Ciertamente Dios
estaba compartiendo su amor por los perdidos de esa comunidad.
Yo me sorprendo cada vez que invito a la gente
a acompañarme a salir a la calle a testificar, de cuánta
gente levanta su mano. Nosotros oramos por la ciudad y
nos quedamos en reunir en un negocio de McDonald, cerca
de la iglesia. Cuando estamos todos reunidos en el restaurante,
yo les explico lo difícil que puede ser nuestro ministerio.
Yo siempre soy un espectador, y debo esperar para ver a Dios
ir delante nuestro, y preparar a las almas con las cuales nos
vamos a encontrar. Todos los que ya han escuchado lo que Dios
está haciendo en calles, están listas para ver
vidas cambiadas. Yo recuerdo cuando iba en un avión y
estaba orando, Dios me dijo: "¡Debes mudarte! La
gente en California están esperándote para comenzar
un trabajo en las calles". Parecía como que Dios
estaba hablando a mi corazón y decía: "Esa
es mi responsabilidad, y la tuya es ir". Mi ministerio
depende totalmente del Espíritu Santo para proteger sus
vidas y convencerlas de pecado y salvar sus almas.
En McDonald, nosotros estábamos afuera
del vehículo, caminamos unos pocos pasos, y hablamos
con una señorita que estaba pagando su teléfono.
Esta joven mujer se llamaba Genese. A medida que se alejaba
la seguimos y le preguntamos. En respuesta a la pregunta sobre
su relación con Cristo, ella dijo: "Yo oro. yo oro
todos los días". Oh, yo escucho eso frecuentemente!
Yo le pregunté si ella conocía a Cristo y si El
estaba en su corazón. Ella dijo: "Yo creo
en El". Yo seguí hablándole y le pregunté
si ella estaba viviendo para Cristo. Ella reconoció que
estaba perdida y sin Cristo. El testimonio y la ayuda del Espíritu
Santo, hicieron que ella recibiera a Cristo. Nosotros le leímos
Romanos 10:9-10 y ella rápidamente decidió volver
a Cristo. A veces las personas aceptan a Cristo, en menos de
un minuto. ¡Dios es muy bueno!
Fuimos a McDonald y antes que yo me pudiera sentar,
un cliente me llamó a su mesa. Yo sabía que Dios
estaba haciendo algo nuevamente. El se movió rápidamente.
Yo llamo a ese evento, explosión en el Espíritu
cuando Dios se está moviendo. Yo he visto suceder esto
muchas veces en las calles. Algunas veces, esto sucede mucho
más rápido de lo que nosotros podemos imaginar.
Inmediatamente, yo tome una silla y me senté en su mesa,
y le pregunte familiarmente, ¿En que le puedo servir?"
Ellos estaban curiosos por la inscripción de mi camiseta.
Yo les dije que era un logotipo cristiano, y les di una calcomanía
a cada uno de ellos con el mismo logotipo. Antes que eso sucediera,
unos miembros de una banda, me preguntaron qué llevaba
en la bolsa. Se sorprendieron cuando les mostré
que eran unos panfletos y algunas Biblias y calcomanías
cristianas que yo usaba para predicarles el evangelio a ellos.
Ciertamente Dios puede responder a cualquiera que tenga curiosidad,
y ahora había arreglado para que yo estuviera en esa
mesa. Los que me acompañaban de la iglesia, se sentaron
en otras mesas a mi alrededor, y esperaban que Dios se moviera
con poder, y Dios lo hizo.
También hablé con una jovencita
sobre la necesidad de tener una relación personal con
Cristo, y me dijo que ella se había alejado de Dios por
haber caído en pecado. El Espíritu Santo ya había
comenzado a obrar en su vida, e inmediatamente se reconcilió
con Dios. Su nombre era Alyssa. Ahora, puedo decir que
tengo nuevos amigos en California y varias personas se entregaron
a Cristo. Desde que llegamos a ese restaurante de comida rápida
pasaron más o menos diez minutos y dos personas se entregaron
a Cristo. ¡Gloria a Dios! El se mueve siempre en medio
de aquellos que están velando y atentos.
Seguidamente, yo hablé con el pastor que
el Espíritu Santo me había guiado a llevar a dos
personas a los pies de Cristo, y le pedí que me siguiera,
para mostrarle quienes eran. Le mostré a la jovencita
y al hombre que aceptaron a Cristo, y le dije que no era posible
que Dios nos permita ganarlos para Cristo, y después
los perdamos. Nosotros esperamos afuera que ambos salieran de
ese lugar. Pudimos hablarles e indicarles sobre las actividades
de la iglesia y cómo seguir creciendo en la fe. Mientras
esperábamos, una jovencita se paró cerca nuestro,
y yo comencé a hablarle si conocía a Cristo personalmente.
Como ella tenía que esperar por un pariente, tuvimos
suficiente tiempo para hablar con ella.
Le preguntamos sobre como era su relación
con Jesús. Ella había crecido en una iglesia,
pero nunca había conocido a Cristo personalmente, y hacía
muy poco tiempo que había decidido alejarse de la iglesia.
Ella parecía que estaba preparada para comenzar una nueva
relación con Dios. Le mostramos las Escrituras y le aconsejamos
re consagrarse nuevamente, y entregar su vida a Cristo. Su nombre
era Regnal. ¡Gloria a Dios, porque ese día ella
fue llamada por Cristo¡ Ella nos preguntó
por el nombre de nuestra iglesia, y si ella podía visitarnos.
Le presenté al pastor de la iglesia que estaba parado
junto a mi. El pastor la saludó y le habló más
de Jesús y de cómo seguir la vida cristiana. Regnal
parecía estar disfrutando la conversación y también
de saber los horarios de las actividades de la iglesia. Aceptó
la invitación y prometió ir a la iglesia. ¡Que
gozo fue tener a muchos miembros de esa iglesia y también
al pastor testificando en las calles¡
Nosotros conocimos a una persona más ese
día. Era el cajero. Nosotros hablamos con ella, y ella
se sentía perdida. Ella reconocía que necesitaba
conocer a Cristo. Parecía que no íbamos a tener
el tiempo suficiente, y que otro cliente se iba a acercar a
la caja registradora. Nosotros le presentamos a Cristo lo más
rápido posible. En medio de todo eso, Dios se estaba
moviendo. Aunque no tuvimos tiempo para orar, pude presentarle
a esa chica al pastor, y quedaron en venir con su esposa otro
día, con más tiempo, para poder seguir hablando
de Cristo. Si, esto fue lo más inusual, pero Dios
así lo dispuso.
Este era el final de un día de testimonio,
y estamos muy emocionados con los que Dios había echo
a través nuestro. Era realmente maravilloso ver como
el Espíritu Santo nos había guiado a llevar a
Cristo esa vidas en ese restaurante.
Veredas y Calles
Testificar en las calles es mi ministerio favorito.
Cuando usted encuentra a alguien en la calle, ellos están
fuera de su ambiente natural y están más abiertos
para escuchar.
Nunca se permita tener miedo cuando salga a dar
testimonio. Cuando usted se encuentre en un lugar, recuerde
que usted está allí por la razón más
importante que existe sobre la tierra.
Romanos 1
16 Porque no me avergüenzo del
evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo
aquel que cree; al judío primeramente, y también
al griego.
Una noche, estábamos testificando en un
Parque, y unos jóvenes varones que se identificaron como
pertenecientes a una banda, nos contaron una historia que jamás
olvidaré. Cuando ellos eran miembros de una banda y no
nos conocían, se alegraban que nosotros éramos
intrépidos por estar testificando en el Parque a la noche.
Ellos nos contaron que una camioneta blanca que de vez en cuando
pasaba por el Parque, abría sus ventanas y les tiraban
panfletos evangelísticos. Los miembros de la banda decían:
"Creo que ellos se deben sentir más seguros así”.
Podrá ser que tirar tratados evangelisticos de una camioneta
es cumplir con la Gran Comisión. Su testimonio nunca
será efectivo, sino es personal y comparte su amor con
la gente.
Otra noche en el mismo Parque, un hombre estaba
andando en bicicleta por el Parque. Yo le dije algo al hombre,
y el paró. Cuando yo extendí mi mano hacía
él, note cuán blanca era su mano.
Parecía que tenía un polvo. Vi su rostro,
y parecía cansado, a la par que me daba su mano. También
tenía blanco desde el cuello hacía abajo. Entonces,
me di cuenta que tenía cocaína en su nariz.
Yo sabía que el estaba drogado, no obstante le tome la
mano y lo salude. Le dije, cuánto lo amaba Dios
y que lo quería ayudar, y si me permitía hablarle
de Jesús y Su evangelio. Su nombre era Carlos.
El estaba preparado para oír el mensaje
del Evangelio y orar conmigo para aceptar a Cristo esa noche.
Yo siempre recordare al hombre con polvo de cocaína en
su mano. Yo lo he vuelto a ver en varias oportunidades, y siempre
va con un pequeño Nuevo Testamento en su mano.
Una noche, yo iva a cargar nafta a una Estación
de Servicio, y se me acercó un hombre y me pregunto:
¿Usted se acuerda de mi? Yo le pregunté:
¿eres Carlos verdad?”. El estaba muy contento y
muy cambiado, yo casi no lo hubiera reconocido. El lucía
como una persona muy diferente ahora. El se alegró mucho
que yo lo recordara. Al poco tiempo de ese encuentro, me entere
que Carlos murió, y supe que Dios había preparado
ese encuentro. ¿Qué hubiese pasado si yo no hubiese
hablado con él en el Parque esa noche? ¿Carlos,
habría tenido otra oportunidad de conocer a Cristo? Yo
creo que Dios amó tanto a Carlos que envió a Su
Hijo para morir en la cruz por sus pecados—tanto como
murió por sus pecados también. Cuando testifique,
nunca se fije en la condición en la que se encuentran
las personas. Deje que Dios lo use para llevarles el evangelio
glorioso de Cristo.
Casi un año después de la muerte
de Carlos, en ese mismo Parque yo guíe a una joven mujer
a Cristo. Esa noche, yo pensé que iba a ser una noche
común de testimonio, y que nada especial ocurriría.
Pero cuando le di el Nuevo Testamento, ella lo miró,
y me dijo: "Mi padre llevaba uno igual por años
y lo leía todos los días. Y también
tiene una calcomanía igual que esta. Yo le pregunté
por el nombre de su padre, y me dijo: Carlos."Ella lloró
cuando supo que la misma persona que le hizo aceptar a Cristo
a su padre, era la misma persona que ahora le estaba haciendo
aceptar a Cristo a ella. Ella me dijo que su padre nunca se
separó del Nuevo Testamento que yo le di. Ella me dijo
que quería estar capacitada para dar testimonio en las
calles como yo, y que leería el Nuevo Testamento para
prepararse. Yo supe que Dios había preparado esa noche
especial para que yo me encontrara con la hija de Carlos. Era
obvio que Dios estaba en control de todas las cosas.
Bares y Night Clubs
Nosotros no recomendamos que cualquiera de testimonio
en bares y lugares nocturnos, ya que se sentiría fuertemente
tentado por el ambiente. Yo he escuchado historias de
algunos que habían salido de la vida nocturna y volvieron
a testificar a los mismo lugares que frecuentaban, y cayeron
en pecado nuevamente. Por lo tanto, si usted quiere ir
a testificar a los lugares nocturnes, asegúrese que usted
ha recibido un llamado especial de Dios para dedicarse a ello,
y que no ha salido recientemente de ese tipo de vida. Este es
un ministerio muy diferente y algunas veces puede ser pacifico,
y otras muy explosivo. Mientras esté testificando en
un bar, es bueno que usted no juzgue a nadie. Sus palabras pueden
ser mal interpretadas y producirán resistencia. Cuando
entro a un bar a dar testimonio, trato de escoger a alguien
primero, y luego me acerco a esa persona despacio y seguro.
Siempre trato de darle testimonio a uno por vez. Si usted trata
de hacerlo rápido, llamará mucho la atención,
y lo más seguro es que le pedirán que se vaya.
Yo nunca pido nada en un bar, y tampoco pretendo que alguien
me invite. Si usted muestra muchos tratados o material evangelístico
en un bar, seguramente lo invitarán a irse del lugar.
Nunca discuta con algún borracho o trate de razonar
con ellos porque están en el bar. Solamente vamos a hablar
de Jesús y no sobre sus hábitos o problemas.
Respete la Autoridad y la Propiedad Privada
Ocasionalmente cuando testificamos en lugares
público, siempre encontraremos leyes o reglas y también
a personas que están encargadas de hacerlas cumplir.
No obstante, usted esta haciendo el bien al testificar en lugares
públicos, por lo tanto usted deberá respetar y
cooperar con las autoridades locales. Nunca se ponga a discutir
con una autoridad, ni trate de transgredir una ley. La policía
está en algunos lugares para guardar la paz y transmitir
seguridad. Eventualmente, si usted tiene algún problema
con la autoridad, lo harán salir del lugar y seguramente
citarán a su pastor para arreglar cualquier mal entendido
con la policía.
Dar testimonio, también significa vivir
en paz y en armonía con las autoridades locales. Yo recuerdo
al soldado romano que entendió el mensaje de Jesús
y su autoridad.
Mateo 8
8 Respondió el centurión
y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo;
solamente di la palabra, y mi criado sanará.
9 Porque también
yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes
soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y
viene; y a mí siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Al oírlo
Jesús, se maravillo, y dijo a los que le seguían:
De cierto os digo, que ni aun en Israel
he hallado tanta fe.
Nosotros, debemos siempre cooperar con los dueños
de tiendas o autoridades que nos piden que salgamos. Algunas
veces muchas personas dando testimonio en un mismo lugar puede
generar desorden. Las autoridades locales, siempre están
preocupados con la gran concentración de gente, de noche,
en un mismo lugar.
En mi experiencia, pocas veces me han hecho salir
de un lugar donde estaba testificando. Sin ninguna excepción
siempre he cooperado con las autoridades locales. Generalmente
los dueños de bares no quieren tener gente testificando
allí, porque atenta contra su negocio. Si entra mucha
veces a un bar, y lo reconocen, terminarán por prohibirle
la entrada. Los bares son lugares privados, y usted debe cooperar
con sus dueños en no causar molestias. Los bares suelen
estar en lugares muy malos, yo le explico al dueño que
estoy haciendo allí, y le pido permiso para repartir
literatura o algunas calcomanías, y dar mi testimonio
brevemente con los clientes, y que estaré atento, para
cuando él quiere que yo me vaya.
Yo estaba testificando una noche en uno de los
peores bares de mi zona, donde todas las noches hay peleas por
drogas. No obstante, la noche que decidimos ir, había
como quince personas jugando en la Playa de Estacionamiento
y otras personas más cerca de la puerta. Yo fui hacía
la puerta, y el portero no me dejó entrar, Yo le dije
que yo debía entrar a hablarle a la gente que Dios me
había guiado hacía allí y que yo debía
obedecer. Pedí hablar con el gerente. El me hizo pasar,
y el gerente autorizó a todo el grupo a entrar. Yo no
podía creer que el nos hubiera autorizado a todos a entrar.
Nos dio solamente quince minutos para dar nuestro testimonio
y salir. Yo le agradecí a Dios que nos haya hecho caer
en gracia con ese hombre para poder hablarle a toda esa gente.
Este fue el tercer bar que yo pude entrar con autorización
y tuvimos una hermosa experiencia. Usted puede imaginar, adentro
se consumía todo tipo de sustancia. Fue muy triste ver
tantas adicciones juntas. Todos nosotros, esa noche,
queríamos ganar gente para Cristo. Dios tocó los
corazones de las personas que nos dejaron entrar, y nosotros
oramos que lo que dijimos en esos lugares, diera mucho fruto
y las personas realmente cambiaran de vida por aceptar a Jesús.
Cuando Dios se mueve, sin duda, podemos tener una gloriosa experiencia
de testimonio. Con gozo veremos los resultados de Sus manos
moviéndose a favor de los perdidos dentro de los bares.
Testificando bajo la lluvia
Hacía pocos minutos que había comenzado
a llover cuando estábamos testificando en la calle. Nosotros
no permitimos que el tiempo nos detenga cuando salimos a testificar.
Nosotros simplemente salimos a testificar donde la gente está.
Usted puede ir con su equipo a testificar: a tiendas de lavan
ropas, Estacionamiento de Ómnibus, Aeropuertos, Centros
comerciales, o lugares de recreación. Todos esos lugares
son desafiantes y emocionantes. También nosotros hemos
tenido grandes cosechas en zonas muy pobres. La mayoría
de la gente probre encontrará muy extraño que
usted se interese sinceramente por su bienestar. Estaciones
de Ómnibus o zonas de Lavanderías se puede encontrar
a mucha gente pobre con gran necesidad. Nosotros encontramos
que Jesús se movía siempre hacía donde
estaba la necesidad y todavía lo quiere hacer hoy día.
Mateo 9
35 Recorría Jesús
todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas
de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda
enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
36 Y al
ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban
desamparadas y dispersas como ovejas que no tiene pastor.
37 Entonces
dijo a sus discípulos: A la verdad
la mies es mucha, mas los obreros pocos.
Universidad
de la Calle
Lección Once
Grupo de Discusión
Considere los diferentes lugares por donde usted anda diariamente
para dar testimonio de Cristo. Conozca las oportunidades y considere
cuales pueden ser las mejores formas de presentar el Evangelio
en esos lugares.
Estudio Bíblico
Estudie las Escrituras y encuentre los lugares dónde
Jesús compartía con la gente.
En Juan 4:6-14 ; En la tumba Mateo 8:28-34; Al
lado del mar Mateo 13:1-9; En los caminos Hechos 9:1-5; En la
sinagoga Lucas 4:16-21
Tareas Opcionales
1. Testifique en las calles de su ciudad.