Capitulo
Doce
Noche
en las calles y Ministerio entre pandillas
El ministerio en las calles de noche y en las
zonas peligrosas es emocionante. Aquellos que son llamados a
este tipo de ministerio deben preparase y esperar encontrarse
con gente que está sin esperanza y sin Cristo. Yo siento
que las ciudades tienen diferentes costumbres y diferentes tiempos.
Durante el día, toda la gente anda corriendo muy apurada
y casi no tiene tiempo para escuchar nuestro testimonio.. Pero,
durante la horas de la tarde y de la noche
, y los fines de semanas, parece ser que la gente está más
relajada y dispuesta para oír nuestro testimonio. Mucha
gente nos pregunta como hacemos para testificarles a las pandillas
o a la gente en la noche. Espero que la enseñanza de
este capítulo le de a usted el coraje y el conocimiento
para testificarle a los que habitualmente juzgamos. La enseñanza
de este capítulo es recomendada solamente para adultos
que sientan un llamado especial a este tipo de ministerio. Mi
llamamiento me ha llevado a internarme en la noche, en muchas
calles de ciudades de América Sin ese llamamiento,
y el amor por los perdidos que Dios puso en mi corazón,
yo nunca me iría a testificar en lugares que no son muy
recomendables.
Yo actualmente encuentro más fácil
testificar de noche, y es mucho más emocionante
no saber que puede ocurrir después. Yo le digo a otros:
"Hágalo fácil para usted mismo". Si
usted es un llamado para testificar de noche entre las pandillas,
yo le sugiero que comience en zonas conocidas, cerca de bares
o restaurantes. Primero, deje que las pandillas lo vean testificar
en esa zonas, para que sepan que usted es un predicador del
evangelio. Muy pronto usted verá como va estableciendo
relación con algunos de ellos, a los que quiere evangelizar.
Usted se tornará familiar para ellos, y ellos para usted,
entonces usted se sentirá cómodo para andar por
las calles por dónde el Señor lo guíe.
2º Corintios 4
3 Pero si nuestro evangelio está
aún encubierto, entre los que se pierden está
encubierto;
4 En los cuales
el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos,
para que n o les resplandezca la luz del evangelio de la Gloria
de Cristo, el cual es la imagen de Dios
5 Porque
no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como
Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de
Jesús.
6 Porque
Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la
luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para
iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en
la faz de Jesucristo.
Su comunicación en las calles debe ser
enfocada hacía la juventud. Yo usaría un lenguaje
similar al de la juventud. Los pasajes de la Escritura deben
ser modernos. Si usted utiliza una versión muy antigua,
se pasará gran parte del tiempo traduciendo algunas palabras
poco comunes.
Le recomiendo que no levante a cualquiera en
la calle y lo lleve con usted. Las drogas y las armas de fuego
son muy comunes en las calles, y usted podría verse en
problemas si es detenido por la policía en compañía
de alguien que anda con drogas o armas de fuego. Usted debe
tener muchas prudencia y manejarse con mucho cuidado cuando
habla con la gente en la calle. Un linyera conocido mío,
fue arrestado en la calle y le encontraron entre sus ropas un
caño de hierro, además de residuos de drogas.
Le dieron seis meses en prisión por el caño que
usaba como arma.
Yo no le doy a nadie en la calle dinero. Yo prefiero
comprarle algo para comer o una botella de agua, y dársela.
Nuestra responsabilidad es alimentar al hambriento. YO te animo
a ayudar a los menos afortunados. Ten siempre contigo,
algunas direcciones y teléfonos de organizaciones que
ayudan a gente necesitada. A veces, cuando ellos vienen a Cristo,
buscan alguna institución que los pueda ayudar a salir
definitivamente de sus problemas. Es preferible estar siempre
en áreas iluminadas y no entrar en los lugares donde
ellos, a veces nos invitan. Usted se puede encontrar
en una situación sumamente peligrosa. Sea muy cuidadoso
al cruzar la calle. Cuando usted cruza una calle en un suburbio,
no debe esperar que el auto se pare para que usted pueda pasar,
tal vez eso nunca suceda. Mire bien sus pasos en la calle, veredas
y callejones. Las calles de los suburbios están llenas
de jeringas, botellas rotas y demás cosas infectadas.
Etiqueta Callejera
En las calles hay un código:
no le diga a otros
lo que has visto o has oído. A veces, las personas cuentan detalles
de sus vidas a otros, y yo los interrumpo para decirles que
no es necesario que me cuenten eso para orar por ellos.
Usted puede ganar respeto en las calles si respeta la confidencialidad.
Este es uno de los principales conejos, nunca repita lo que
le contó un miembro de una pandilla a otro. Usted podría
estar en peligro o provocar una situación riesgosa para
otro.
Yo no veo a Jesús en contra de las autoridades,
solamente le interesaba tocar los corazones con los cuales se
encontraba. Yo recuerdo que hubo un tiempo en que yo era investigado
secretamente por algunos funcionarios, y me sentía muy
incomodo. Yo había pasado mucho tiempo testificando en
los suburbios que no entendía porque ahora, yo era el
investigado. Fui a encontrarme con el jefe de policía
y me presenté, le expliqué quien era yo, y cuál
era mi llamamiento. También le dije que yo no guardo
informes, ni tampoco repito lo que escucho. El jefe de
policía me entendió y me deseo lo mejor.
Me dijo que cada persona que yo pueda alcanzar con el evangelio,
sería uno menos con lo que tendría que tratar
él. Desde entonces, yo me he sentido muy libre testificando
en esas áreas de la ciudad. Yo no hago esfuerzo para
testificarle a los policías en la calle. Simplemente
le agradezco a Dios que ellos estén en las calles, no
obstante, yo trato de cuidarme mucho y nunca salir si mis documentos.
Listo para mostrarlo si las autoridades me lo piden. Tampoco
salgo con mucho dinero, ni con tarjeta de crédito, todo
lo dejo en casa. Trato de no salir con nada de valor a las calles.
Usted no podrá caminar ni testificar con libertad si
está todo el tiempo pensando que perderá algo
de valor. Usted necesita salir con cosas que usted quiera regalar.
Lleve Biblias, calcomanías, tratados y libros pequeños.
Llene sus bolsillos con eso. Estos materiales son las mejores
herramientas para parar a los jóvenes en las calles y
testificarles.
También nuestra vestimenta es muy importante
en las calles. Yo trato de vestir muy sencillo y cómodo
cuando salgo a testificar a la calle, y tener bolsillos grandes
para llevar tratados. Muchas veces usted apreciará tener
ropa resistente a la lluvia. Tal vez usted tiene que caminar
mucho hasta su vehículo debajo de la lluvia. La mayoría
de la gente que yo encuentro en las calles visten de esa manera.
Algunos miembros de pandillas visten usando el mismo color.
Yo no estoy muy preocupado mucho sobre esto, pero si yo conozco
los colores que usa una determinada zona, yo trato de vestir
pantalón Negro y camisa blanca. Trato de no identificarme
con el color de las pandillas. También, yo trato
de llevar una Biblia bien visible en áreas donde se que
están infectadas de pandillas, y me identifico como seguidor
de Jesucristo.
Yo recuerdo una noche que caminaba por una calle
cerca de un Hotel en los Ángeles, California. Camine
lo más lejos que pude, sin dejar de ver la parte más
alta del Hotel. Me encontré con unos miembros de
una pandilla, y pensé que podía tener problemas.
Ellos estaban vestidos de azul. Yo hablé con el más
grande y fue muy rudo; me dijo: "Más
vale que te vayas de aquí". Yo le dije: "Disculpa.
Cuando fue la última vez que alguien se acercó
a ti y te dijo: te cuido”. El respondió, "Disculpe.
¿Qué necesita?" Yo estaba llevando involuntariamente
los colores de la pandilla, yo estaba vestido de azul. Gracias
a Dios por su misericordia. Dios me permitió testificarles
y mi ropa no fue el impedimento. Levántate y ve como
Jesús, déjale a El que se preocupe por los detalles.
Usted obra en lo natural, y Dios obra en lo sobrenatural.
Juan 12
32 Y
yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré
a mí mismo.
Dos salvos en Los Ángeles, California
Cuando salimos del restaurante, nos cruzamos
con dos hombres que habíamos visto antes en el restaurante.
Yo me acerque a ellos y comencé
a testificarles. Sus nombres eran Harry y José. Ellos
me dijeron que no podían acercarse a la localidad de
San José por la pandilla. Mientras estábamos con
ellos, veíamos a los autos de policías que pasaban
y nos miraban. Ambos dijeron:, "La policía está
preocupada con nosotros, cuida que a ustedes no les pase nada".
Cuando estábamos con ellos, me parecía que ellos
estaban muy interesados en todo lo que estábamos diciéndoles
y le llamaba la atención que nosotros tomáramos
tiempo para compartir con ellos. Les compartí la palabra
de Dios y les extendí la invitación para que acepten
a Cristo. Ellos me dijeron que pensaron que no podía
pasar nada si aceptaban y dijeron: “Aceptamos, ¿qué
tenemos que hacer?”. Yo supe que Dios me había
guiado a estos dos hombres jóvenes y El haría
el trabajo si a estos hombres le faltara fe. Yo he visto a muchos
en las calles aceptar a Cristo, sin esperar que nada nuevo ocurra.
Yo lo guíe en oración a aceptar a Cristo, y ellos
oraron en vos alta y con los ojos cerrados. Después de
la oración, ellos se reían y me agradecieron.
Hablamos por un rato y observe que se veían cambiados.
Yo dije: "¿ Hey, muchachos, se pueden escuchar a
ustedes mismos.? suenan diferentes".
Entonces, ellos se miraron unos a otros y se rieron.
Ellos se dieron cuenta que estaban cambiando y les gustaba la
idea, y más, estuvieron muy felices de saber que
habían sido salvos. Harry dijo: "Ahora, puedo estar
fuera de la cárcel. Yo no podría hacer lo que
quiero hacer ahora, si tan seguido voy a caer preso".
Harry y José me dieron el abrazo más grande que
yo jamás yo había recibido. Valió la pena
el viaje para hacer que estos muchachos se encontraran con Cristo.
Más miembros de las pandillas pueden ser salvas en las
calles si más personas se disponen a compartirles el
amor de Cristo.
Testificando en una esquina de noche en Los
Angeles, California
Cuando estabamos testificando en una esquina,
un joven drogadicto comenzó a ofendernos y fue a buscar
a sus amigos para seguir atacándonos.
Yo los vi venir, y enseguida pensé
que estábamos en problemas. Se acercaron dos grandes
muchachos en contra nuestra. En las calles, Dios, a veces nos
da paz en medio de estas situaciones. Todo cambió cuando
comencé a hablar con ellos y luego también orar
por ellos. Fue en cuestión de minutos que Lorenzo y Bernardo
vinieron a Cristo. Nos contaron que recién acababan
de salir de prisión y que iban a una fiesta justo en
esa esquina. Después nos enteramos que iban especialmente
a sacarnos a nosotros de esa esquina para poder tener su fiesta.
Fue maravilloso ver cómo esas vidas fueron tan rápidamente
transformados.
La calle Blythe, calle de pandillas
Por muchos años , la calle Blythe fue conocida como una
de pendillas. Es una cuadra entera donde viven sólo los
miembros de pandillas. Es una zona conocida por su influencia
de drogas y pandillas armadas. Nosotros fuimos a esa calle a
testificar en varias oportunidades y siempre fuimos bien recibidos
por toda la gente con la que nos encontramos. Yo descubrí
que la mayoría de la gente que vive en esa área
está deseosa de tener esperanza y una mejor vida. Yo
trato de que nunca las circunstancias dicten lo que yo voy a
hacer o decir. Yo simplemente busco que las personas reciban
a Cristo en su corazón, y me focalizo en sus necesidades
para comenzar a presentar el evangelio. No obstante, usted deberá
decidir por su propia cuenta si va a ir a determinadas áreas.
Yo tuve el privilegio de ir a la calle Blythe
y encontrarme con dos miembros de las pandillas que luego se
entregaron a Cristo. Uno de ellos, solamente volvió a
esa calle después de diez años. El tenía
una carga y preocupación por lo que allí quedaron
y el amor por los perdidos pudo más que el miedo por
lo que le pudiera pasar. Cuando comenzamos a caminar por esa
calle, la primer persona con la que se encontró, había
sido un antiguo amigo, a quien inmediatamente llevó a
Cristo. (Vea la foto) Yo me sentía privilegiado de ir
a esa calle y sentir que Dios me guiaba y protegía, y
también de encontrarme con cada persona a la que llevamos
a Cristo. Era un gozo grande que Dios me daba de poder mostrar
mi amor y compasión por esa gente.
Mateo 9
36 Y al ver las
multitudes , tuvo compasión de ellas; porque estaban
desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Noche en las calles en Fort Smith, Arkansas
Yo recuerdo una noche cuando yo estaba en las
calles, un hombre estaba tirado al lado de mi auto. El comenzó
a contarnos porque él estaba en ese estado: quería
matar a su esposa y luego matarse el mismo. Yo hablé
y oré. El corazón del hombre inmediatamente cambió
y también su deseo de matar. Muchos de los encuentros
que tenemos a la noche en la calle son dramáticos. Nosotros
hemos podidos ver la mano de Dios guardándonos, y también
de qué manera Dios nos usó para evitar que otros
cometieran suicidio. Yo volví
a mi auto, y este hombre, más
alto que yo,
se puso de pie, y me pidíó
dinero. Aunque yo estaba
a un paso de él, yo di otro paso para alejarme de él,
y le dije que necesitaba orar. Entonces el hombre comenzó
a alejarse y se fue. Yo no le recomiendo a nadie que se acerquen
tanto a alguien en la noche. Necesitamos depender todo el tiempo
del Señor para saber que hacer. Yo ignore la amenaza
que podría ser para mi vida este hombre, y me concentré
en la necesidad de su corazón. Yo realmente me
apené que el se fuera así no más, sin que
pudiéramos hablar un poco más de Jesús.
Trate de establecer comunión de corazón con las
personas, buscando ayudarlas sinceramente en sus necesidades..
La necesidades deben motivarlo a compartir la vida de Jesús.
Mateo 14
14 Y saliendo Jesús, vio
una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó
a los que de ellos estaban enfermos.
Yo recuerdo la primera noche que Dios me llamó
para ser un testigo suyo y compartir el evangelio con otros.
Yo he ido a testificar en calles de suburbios en las noches,
y lo hice en las afueras de importantes tiendas. También
lo hice a medianoche y lo hice por varias horas. Una noche de
esas, encontré a una persona, con casi 100 kilos
más que yo, y con manos grandes y regordetas. Le extendí
mi mano para saludarlo, y le di testimonio. Deseaba que aceptara
a Cristo. El oró conmigo entregándose a Cristo,
y después sonrío mostrando sus dientes con coronas
de oro. Yo creo que el era miembro de alguna pandilla, aunque
no pude comprobarlo. Cuando entré en la tienda, la cajera
había visto todo, y llorando me dijo que yo había
llevado a Cristo al principal mafioso del lugar. Ella me dijo
que en el momento que él estaba aceptando a Cristo, un
miembro de una pandilla había muerto por disparo de arma
de fuego. Este hombre parecía muy amable, aún
cuando su corazón era muy duro. Este hombre se convirtió
en mi amigo por varios años, y me presentó a muchas
personas a las que también les hablé de Cristo.
Desafortunadamente, una noche fue arrestado, perdió
su casa y a todos su amigos. Más tarde supe que su influencia
en la pandilla llegaba a varias ciudades y aún Provincias.
Yo me puse muy triste cuando me enteré que estaría
preso por el resto de su vida. El hombre que era temido
por todos en las calles, se convirtió en mi amigo, y
aún lo extraño. Yo oro para que el continúe
conociendo a Cristo y lo tome en cuenta cuando se sienta solo.
Dios cuida a todos los que predican en las calles
de noche.
Una noche a la salida de un restaurante, le pregunte
a un miembro de una pandilla, como yo podía entrar en
su área para testificar. Y su respuesta fue: "Simplemente
trátelos como usted me está tratando a mi, y todo
saldrá bien". Yo supe que lo podía
hacer, porque es como siempre lo hago. Usted debe tratar a todos
por igual, no de acuerdo a su forma de ser o como aparenta.
Tome tiempo antes de lanzarse a tener un ministerio en las calles para
que Dios desarrolle
en su corazón el amor por los perdidos.
Otra noche en las calles, Yo fui a una casa donde
había muchachos de una pandilla que estaban afuera fumando
crack Sus nombres eran Mole y Jesse. Ellos eran muy lindo jóvenes,
y yo les presente a Cristo. Ellos dijeron, "Seguramente
que queremos orar". Nos tomamos todos de las manos e inclinamos
nuestros rostros para orar. Cuando ambos abrieron sus ojos dijeron,
ahora podemos ver. Yo les pregunte´qué significaba
eso. Ellos me contestaron: "En qué oscuridad
estábamos". Les explique que cuando Cristo
viene a nuestros corazones, el Señor nos libera de nuestras
adicciones y de nuestros pecados. Aunque ellos no esperaban
que sucediera nada, ellos fueron salvos cuando oraron en fe,
y le rindieron honor a Jesucristo.
Casi un año después yo me encontré
con Jesse, y él estaba un poco disgustado conmigo. El
dijo: "¿Qué es lo que está errado?",
"Porque ustedes nunca me invitaron a ir a la iglesia".
Yo le dije que estaba muy apenado, y que me disculpara. Yo le
había presentado al pastor que estaba conmigo y que se
había comprometido a visitarlo. El dijo: "Pero,
el nunca vino. Yo todavía leo mi Biblia. No estoy haciendo
nada malo. Y se que debo ir a la iglesia". Yo veo
que a pesar de nuestra falla de seguirlo en su nueva vida, Dios
lo había guardado. Yo a veces soy criticado por
los religiosos que dicen: “No hay nada bueno en llevar
a alguien a Cristo en las calles. Ellos nunca vendrán
a la iglesia”. Ellos deben pensar que es más fácil
llevar a alguien a la iglesia que todavía no es salvo.
Recuerde que Dios puede guardar a aquellos que son guiados
a Cristo.
Por último, yo recomiendo usted no deje
de orar mientras testifica en las calles. Algunas áreas
son muy peligrosas y la guerra espiritual es muy fuerte. Algunas
veces yo oro intensamente y así debe ser. Otras veces,
por cinco minutos para ver resultados. También,
recuerde de atar al enemigo, e invitar a Dios a que lo guarde
del mal. Usted necesita el favor y la protección de Dios
mientras ministra en las calles.
Mateo 16
19 Y
a tí te dare las llaves del reino de los cielos; y todo
lo que atares en la tierra será atado en los cielos;
y todo lo que desatares en la tierra será desatado en
los cielos.
Su ministerio será tan efectivo, como
lo será su relación con Cristo. Siga sus enseñanzas
y déjese guiar por el Espíritu Santo si se encuentra
con alguien en la calle de noche sin Cristo y sin esperanza.
Universidad
de la calle
Lección
doce
Grupo de Discusión
- Practique compartir a Cristo de una manera
de llegar a la juventud. Interprete las Escrituras en un lenguaje
simple que todos puedan entender.
Estudio Bíblico
- Estudie las Escrituras donde el Señor
envío a Ananías a una cierta ciudad y
a una cierta casa para hablar con un hombre llamado Saulo.
Repase la respuesta de Ananías para aprender a ministrar
a aquellas personas que han hecho muchas cosas malas.
También, observe la respuesta del Señor en el
versículo 15. Estas Escrituras me recuerdan que el
Señor tiene un corazón compasivo para quienes
están en las calles. El quiere que nosotros vayamos
y los alcancemos con el evangelio.
Hechos de los Apóstoles 9:10 -15
Tarea Opcional
- Forme un grupo y vaya durante el día,
a algún suburbio de la ciudad e intente dar testimonio.
Organice caminatas para orar antes por los lugares donde quiere
testificar.