Capítulo cuatro
¿Por qué testigos?
Dios nos ha escogidos para ser sus testigos. Somos los únicos que
podemos dar a conocer al mundo quien es Jesucristo. Cada vez
que comparto el evangelio en las calles, me maravillo de la
cantidad de personas que nunca han oído del mensaje de
la cruz. Muchos de estas personas provienen de diferentes etnias.
Yo me pregunté a mi mismo, ¿cómo esto podía
ser posible? ¿Cómo es que nadie había oído
sobre el mensaje de la cruz? Otras veces nosotros encontramos
personas que nunca habían pensado hacer una decisión
por Cristo. También encontramos que las dos terceras
partes de la gente a la cual les hablamos dicen que están
perdidas y que irán al infierno cuando mueran. Esta es
la verdadera razón por la cual nosotros salimos a la
calle a compartir el evangelio. Estamos en la calle para alcanzar
con el evangelio las almas perdidas. Es nuestro privilegio comunicar
el mensaje de salvación. ¿Está usted preparado
para aceptar el desafío de Jesús, y si usted no
está quien lo hará? Examinemos los textos a continuación
y veamos porque debemos ser testigos.
¿Si
nosotros no compartimos las Buenas Noticias, quien lo hará?
Romanos 10
13 “Porque todo aquel que
invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo,
pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?
¿Y cómo creerán en aquel de quien no han
oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién
les predique?
15 ¿Y cómo
predicarán si no fueren enviado? Como está escrito:
¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian
la paz, de los que anuncian buenas nuevas”.
No
escondamos al testigo que hay en nuestro corazón
Salmos 40
8 “El hacer tu voluntad,
Dios mío, me ha agradado, y tu ley están en medio
de mi corazón.
9 He anunciado justicia en grande congregación;
He aquí, no refrené mis labios, Jehová,
tú lo sabes.
10 No encubrí
tu justicia dentro de mi corazón; He publicado tu fidelidad
y tu salvación; No oculté tu misericordia
y tu verdad en grande asamblea”
Nos
piden que demos testimonio en las calles.
Salmos 144
12 ”Sean nuestros hijos como
plantas crecidas en su juventud, Nuestra hijas como esquinas
labradas como las de un palacio;
13 Nuestros
graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros
ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares
en nuestros campos”.
Nos
piden que vayamos y seamos testigos al mundo.
Marcos 16
15 ”Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.
Yo recuerdo una de las tantas veces en que daba
testimonio de puerta en puerta en una de las zonas más
pobres de una ciudad. Nos dimos cuenta que allí vivían
muchos niños por la cantidad de bicicletas que había
en los patios. Otras veces veíamos pinturas en las ventanas
y otras veces zapatillas en el frente de la casa. De repente
vimos un autito eléctrico en el frente de una casa que
parecía totalmente abandonada. Sin embargo golpeamos
la puerta y alguien nos atendió. Nunca es buena idea
abrirle la puerta a un desconocido e irse de nuevo. No obstante
llame de nuevo y el hombre volvió y abrió la puerta.
El estaba haciendo pollo frito en la estufa. Todavía
tenía gas, pero no tenía electricidad. El parecía
muy feliz de que lo visitáramos.
El dijimos porque estábamos allí,
y el se sorprendió. El dijo que Dios había estado
tratando con él toda su vida. Es sabía que algo
le faltaba, pero no sabía qué. Yo le hablé
de la necesidad de aceptar a Cristo para ser salvos. Y cuando
le ofrecí orar para recibir a Cristo en su corazón,
extendí mis manos, y el enseguida limpió sus manos
de grasa y tomó las mías. Esto fue una cita establecida
por Dios. Nosotros necesitamos recordar que siempre somos la
respuesta a la oración de alguien. Yo estaba muy emocionado
por saber que después que el había orado, nosotros
golpeamos su puerta. De acuerdo al estándar del mundo,
este hombre no tenía nada, pero yo creo que él
tenía todo. El tenía la esperanza que de algún
modo el conocería a Cristo. Dios el creador del universo
lo amaba tanto que había enviado a alguien para compartir
el evangelio y un abrazo con él. Yo estaba conmovido
por haber sido la respuesta de oración de este hombre.
Aunque este hombre tenía solo un sartén con pollo
frito, estaba dispuesto a compartir todo con nosotros. ¿Estamos
preparados para compartir todo lo que nosotros tenemos con otros?
Yo fui profundamente tocado por este momento.
Tristemente, en la siguiente casa que fuimos,
no tenían calefacción. El hombre que nos atendió
tenía las manos más frías que yo nunca
había tocado. Hay mucha gente herida en este mundo y
nosotros debemos permitir que nuestro amor los alcance.
Dios está buscando compartir Su amor con este mundo y
El nos ha elegido a nosotros para que llevemos Su amor.
Yo estoy maravillado que por compartir solo unos
momentos con las personas y mostrarles un genuino interes, como
resultado de mi testimonio, las personas entregan su vida a
Cristo. Yo me acuerdo en una ocasión, en un parque público,
en que trataba de llevar a dos personas a Cristo. Ambos se sentían
muy incómodos. Yo estaba siguiendo la dirección
del Espíritu Santo y compartía el evangelio con
ellos y escuchando sus comentarios y respondiendo a sus preguntas.
Después me enteré que ambos eran miembros de una
pandilla de delincuentes de Chicago. Mientras estaba con ellos,
ambos parecían desesperanzados. Yo continúe testificándoles
tanto como podía. Hasta que les hice la invitación
de aceptar a Cristo como su Salvador, ellos aceptaron y después
de orar, pude ver un maravilloso cambio en sus rostros. El Espíritu
Santo se movió con mucho poder y ellos comenzaron a ver
los Nuevos Testamentos que les había regalado.
Uno de ellos me miró y me preguntó:
"¿Qué tengo que hacer yo con el resto de
mi vida?” Yo les dije, vuelvan a Chicago con un Nuevo
mensaje y una nueva misión. Si ustedes han sido
salvos, no pueden seguir más en la droga. Uno dijo que
sabía lo que estaba haciendo y que era justamente lo
que se suponía que el no debía hacer. Y agregó
que ahora sabía que Dios lo estaba llamando , porque
lo había protegido muchas veces del peligro de muerte,
y que tenía mucha habilidad para convencer a los niños.
Por eso sentía que Dios lo llamaba a compartir el amor
de Jesús con los niños de la ciudad. Esta fue
una de las experiencias más impactantes que yo haya tenido
en mi vida desde que comparto mi testimonio en las calles. En
verdad, ellos recibieron un nuevo corazón.
Nosotros no nos podemos lavar las manos por los
perdidos y enfermos de este mundo. Nosotros debemos permitir
que la Palabra genere el deseo en nuestro corazón para
alcanzar a los perdidos. La cosa más importante
en la vida es conocer a Cristo y vivir una vida para Gloria
de Dios. Dios está más interesado en quien es
usted, que lo que usted pueda hacer por El. Su testimonio
debe ser motivado por una profunda comunión con Dios.
Dios quiere agrandar nuestro corazón, para que El mismo
pueda crecer en nosotros.
Universidad
Lección Cuatro
Grupo de Discusión
- Comente porque el Espíritu Santo necesita
personas para compartir el mensaje del Evangelio con otros.
- ¿Cómo es posible que un miembro
de una pandilla, como es nuestro ejemplo pueda repentinamente
aceptar a Cristo?.
- Comparta cómo su comunidad puede
cambiar a medida que la gente acepta a Cristo-
Estudio Bíblico
- A partir de la experiencia de Saulo, imagine
por qué nadie antes le pudo hablar a Saulo del Evangelio
(Hechos 9:1-2; 17-20).
- Reflexione a partir del texto de Juan 4:39-42,
el efecto que causó en una ciudad, el que una sola
persona aceptara a Cristo.
Tareas
Invierta tiempo en oración, y permita
que el Espíritu Santo le muestre la gente perdida en
su comunidad.