Capítulo siete
El retraso del corazón
Entendiendo más sobre cómo testificar,
hará de nosotros mejores testigos. Yo he dado testimonio
a tantas personas individualmente, que me di cuenta de algo,
que llamaré “retraso del corazón”.
El Señor trata con todos nosotros de manera diferente,
y debemos reconocer que nuestros corazones son todos diferentes..
Me di cuenta que con quienes he invertido más tiempo,
tuve resultados muy interesantes. Muchos que habían dicho
que ya habían aceptado a Cristo, y otros que dijeron
no estar interesados, fueron tocados por el Espíritu
Santo y Dios comenzó a tratar con sus corazones.
A veces, esas respuestas me sorprendieron, y me di cuenta, que
el Espíritu Santo necesita más tiempo con algunas
personas que con otras. Por eso es tan importante sembrar la
palabra de Dios en los corazones de las personas y esperar que
surta su efecto en ellas.
1º Pedro 1
23 Siendo renacidos, no de simiente
corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que
vive y permanece para siempre.
24 Porque: Toda
carne es como hierba, y toda la Gloria del hombre como flor
de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae;
25 Mas
la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta
es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.
La demora tiene un propósito. Es como
una semilla que crece y al mismo tiempo, se está desatando
una guerra en el alma de la persona.. A eso llamo, retraso del
corazón. Esto es, cuando el mundo trata de estrangular
la Palabra, y nosotros tenemos que darle tiempo para que sea
una semilla.
Marcos 4
18 Estos
son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la
palabra,
19 Pero los afanes
de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias
de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
20 Y éstos son los que fueron sembrados
en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan
fruto a treinta, a setenta, y a ciento por uno.
En un día de mucho frío, un pastor
y yo salimos a testificar por una hora. Me di cuenta que el
estaba gozoso de ir de puerta en puerta, pero decidimos volver
al mismo Parque, donde yo había estado antes.. Vimos
a varios niños jugando al Básquet. Atravesamos
todo el Parque y fuimos directamente hacia los niños
con algunos tratados evangelisticos. Le pregunté si habían
recibido a Cristo, y me contestaron que “si”. Y
fui más allá, y les pregunté si habían
hecho la oración para entregar el corazón a Jesús
y me contestaron que “no”, Un jovencito que estaba
reacio a dar su corazón para el Señor, cuando
yo tomé su mano y me uní con el pastor en oración,
algo sucedió en él. Notamos que comenzó
a llorar, y parecía estar bajo un tremendo toque del
Espíritu Santo. El pastor le preguntó si
quería entregar su corazón a Cristo, y el dijo:
“Sí”. Ambos jóvenes aceptaron a Cristo.
Fue un maravilloso día de testimonio. Yo recuerdo ese
día y me lleno de esperanzas por ganar más almas
para Cristo.
Varios meses después, un diácono
de mi iglesia y yo, volvimos a ese Parque a testificar.
Nos encontramos con un jovencito de 11 años que había
aceptado a Cristo conmigo, y tenía mucha convicción
de su salvación, dada por el Espíritu Santo. El
estaba jugando al Básquet en la misma cancha donde yo
le había hablado antes. Yo recordaba bien a este jovencito,
ya que sucedió algo con él cuando le hablamos
con el pastor ese día.
Esto joven nos contó la historia con sus
propias palabras. Tenía un puro y poderoso testimonio.
Nos contó como había aceptado a Cristo ese día,
y que ahora tenía nuevos amigos. No parecía que
él había escogido a sus nuevos amigos, pero si
que ellos lo habían elegido a él. El Señor
le había preparado a sus nuevos amigos. Yo le dije que
me acordaba bien de él, cuando con el pastor le estaban
hablando a otro jovencito. También le dije que lo recordaba
cuando lloró. Y extendió su mano para después
aceptar a Cristo. El nos contó que Dios le habló
ese día profundamente que tenía que aceptar a
Cristo y entregar su vida a El. Fue muy interesante escuchar
a este joven relatar su salvación con sus propias palabras.
Puedo asegurar que Dios estaba en esa cancha ese día
por medio del Espíritu Santo.
Le dimos, un brazalete y le explicamos lo que
significaba. Estoy seguro que Dios acorraló a ese joven
ese día en la cancha y por el poder del Espíritu
Santo lo salvó. Fue muy emocionante ver como Dios lo
tocaba cuando nosotros orábamos por otra persona.
El fruto permanece y el jovencito fue transformado.
Así sucede también, con todos los que conocen
a Cristo en las calles, Dios los guarda del maligno.
Después pensé que el poder del
Espíritu Santo tocó más Roberto que a su
amigo. Debemos ser sensibles a la acción del Espíritu
Santo y permitirle que tome su tiempo para tocar el corazón
de aquellos a quienes les hablamos. Necesitamos tomar el tiempo
suficiente con cada persona a quienes le hablamos de Cristo,
y no estar distraídos con ninguna otra cosas. ¿Hemos
perdido oportunidad de ganar a otros para Cristo por esperar
una respuesta inmediata? Cuando yo veo personas que aceptan
a Cristo en cuestión de seis segundos, me preparo para
aquellos casos que pueden llevarme mucho más tiempo.
Salmo 25
2 Dios mío, en ti confío;
no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
3 Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán
avergonzados los que se rebelan sin causa.
4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;
Enséñame tus sendas.
5 Encamíname en tu verdad, y enséñame, En ti he esperado
todo el día.
6 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias.,
que son perpetuas.
7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes,
conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por
tu bondad, oh Jehová.,
En otra ocasión, yo me encontré
con una joven mujer en Tulsa, Oklahoma, su nombre era Candy.
Ella estaba sentada en el lugar de pasajeros en una vieja camioneta
roja.. Compartimos con ella sobre Cristo, y yo le hice La Pregunta
a la vez que ponía mi mano en el borde de la ventana..
Ella miró mi mano, y por alguna razón, comenzó
a temblar. Cuando era una niña, Candy había
estado muy involucrada con el pecado, y le era muy difícil
tomar una decisión. Era muy triste ver, como ella
no podía tomar una decisión de aceptar a Cristo.
Su madre volvió a la camioneta, y yo me
dirigí a ella, al mismo tiempo que sacaba mi mano sobre
la camioneta.. La madre me dijo que ambas eran cristianas. Yo
le dije a la madre que Candy no había tomado la decisión
de entregarse a Cristo, y por lo tanto, todavía estaba
perdida, y que debía orar para que Candy aceptara a Cristo.
Su madre comenzó a llorar, y nosotros debimos esperas
como diez minutos, hasta que finalmente. Ella pareció
tomar fuerzas y tomó mi mano. Candy también tocó
mi mano y fue muy bueno esperar todo ese tiempo, para que ella
aceptara a Cristo. Yo estaba muy emocionado, por ver a Candy
nacer de nuevo. Fue el retraso del corazón de Candy que
usó el Espíritu Santo para trabajar en su alma.
Ese día, Candy hizo una decisión para siempre
por Cristo. ¿Fue algo inusual llevar a los pies de Cristo
a una persona que esperaba en su camioneta? ¿Tendría
que haber esperado a que ella viniese a la iglesia para recién
hablarle de Cristo? ¿Ella tendría que haber tenido
el coraje para hacerlo? ¡Solamente Dios sabe todas las
cosas!
En la Biblia, nosotros podemos ver muchos ejemplos
de cómo la demora es útil en la vida de un individuo.
Nosotros podemos ver la respuesta a la oración de Daniel,
demoró veintiún días.
Daniel 10
12 Entonces me dijo: Daniel, no
temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón
a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron
oídas tus palabras; y a causa de sus palabras yo he venido.
13 Mas el príncipe
del reino de Persia se me opuso durante veintiún días;
pero he aquí Miguel, uno de los principales, vino para
ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.
Mientras que la respuesta del Señor fue
de inmediato, parece que fuerzas espirituales malignas, demoraron
la respuesta a la oración de Daniel. A menudo, vemos
esto en la vida de aquellos, a quienes les hablamos, luchan
por decidir por Cristo, y lo que tienen que hacer esa misma
noche o en esa semana. Solo el Espíritu Santo, causa,
que las personas resuelvan el pecado en sus vidas y acepten
a Cristo.
Salmos 130
5 Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
en su palabra he esperado.
6 Mi alma espera
a Jehová más que los centinelas a la mañana,
más que los vigilantes a la mañana.
Universidad
de la Calle
Lección
Siete
Grupo de Discusión
- Reflexione sobre el concepto de “demora
del corazón”. Considere ejemplos de personas
que demoraron en tomar las decisiones delante del altar, y
relaciónelas con su experiencia de testificar en la
calles.
Estudio Bíblico
- Estudie en las Escrituras los ejemplos donde
Cristo espera a que la gente responda a Su mensaje. Por ejemplo,
el de la mujer samaritana en Juan 4:7-26
Tarea Opcional
- La próxima vez que usted esté
testificando a alguien, tome su tiempo con la persona. Observe
la demora del corazón.